
Al principio no sabía que hacer. Parecía que no iba a poder beber de esa agua. Entonces, tuvo una idea. Comenzó a dejar caer piedritas dentro de la jarra. Solo podía agarrar con el pico una piedrita a la vez, pero el insistió y vio como el nivel del agua subía un poco. Una a una continuó echando las piedras, por un momento casi se rinde, llegó a pensar que era inútil tanto esfuerzo. Pero después de haber arrojado las suficientes piedritas, el agua al fin subió y el cuervo pudo beber y saciar su sed.
Fábula de Esopo
2 comentarios:
Hola, os conocí en el facebook, me encantan esos cuadros, el pelo que le ponen a esos rostros femeninos. Felicitaciones, es muy original y muy lindo.
Saludos.
Gaby
Gracias Gabriela, estos comentarios son los que nos fortalecen para seguir adelante. ¡Intentaremos seguir innovando!
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